





¡Saludos, fieros guerreros de #Hive y #SWC! Hoy desenvaino mi espada para compartir con ustedes el primer relato de mis batallas en las barras la semana pasada. ¡Atentos! Este es solo el comienzo, pues grabé tantas hazañas que deberé dividirlas en varios capítulos. El día amaneció como cualquier jornada de gloria: cumpliendo mis deberes con la disciplina de un monje guerrero. Cuando el sol comenzó su descenso, me presenté en mi campo de batalla habitual - las sagradas barras - donde inicié mi ritual de guerra con calentamientos y estiramientos dignos de un samurái preparándose para el combate. Hoy mi espada se enfocó en el arte sublime de las planchas: Planchas en barra que pusieron a prueba mi temple. Intentos de SAT que rozaron la perfección (aunque los mejores quedaron fuera de cámara). Planchas supinas que templaron mi núcleo como acero forjado, Front levers que desafiaron las leyes de la gravedad. Aunque no todas mis batallas quedaron registradas - pues a veces la épica ocurre cuando nadie mira - cada gota de sudor fue un poema de esfuerzo. El entrenamiento fluyó como río embravecido, dejándome con esa sensación única de guerrero renovado. ¡Queden atentos para los próximos capítulos, donde revelaré más secretos de mi entrenamiento! Por ahora, disfruten estas imágenes que capturan fragmentos de mi jornada. ¡Hasta la próxima, hermanos de hierro! Que vuestros entrenamientos sean leyendas. "El guerrero no se mide por las batallas que gana, sino por el sudor que deja en cada combate" ¿Qué parte de mi entrenamiento les gustaría ver en detalle en las próximas publicaciones? ¡Dejen sus peticiones en los comentarios!
Greetings, fierce warriors of #Hive and #SWC! Today I unsheathe my sword to share with you the first account of my battles on the bars last week - stay tuned! This is just the beginning, as I recorded so many exploits that I will have to break them up into several chapters. The day dawned like any day of glory: performing my duties with the discipline of a warrior monk. As the sun began its descent, I presented myself at my usual battlefield - the sacred bars - where I began my war ritual with warm-ups and stretches worthy of a samurai preparing for combat. Today my sword focused on the sublime art of planchas: bar planchas that tested my mettle. SAT attempts that bordered on perfection (although the best ones were off camera). Supine planks that tempered my core like forged steel, Front levers that defied the laws of gravity. Although not all of my battles were recorded - for sometimes the epic happens when no one is looking - every drop of sweat was a poem of effort. The training flowed like a raging river, leaving me with that unique feeling of a renewed warrior. Stay tuned for the next chapters, where I will reveal more of my training secrets! For now, enjoy these images that capture snippets of my journey. Until next time, iron brothers! May your training be legends. “The warrior is not measured by the battles he wins, but by the sweat he leaves in every fight” What part of my training would you like to see in detail in the next posts? Leave your requests in the comments!
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Uff, tremendos estáticos
Diavlo loco, cada día mas power 💥
Mano te veo fuerte
Un duro hermano!
Avanzando y subiendo nivel en cada entreno!
ta fuerte mi bro con esos estaticos 🔥