Amiga bella, qué valioso tu comentario. Me ha llegado al alma leerte porque has sabido interpretar exactamente lo que quise expresar. A veces, en el afán de querernos "salvar", las personas cercanas olvidan que lo que más necesitamos es espacio para sentir, para procesar y, como bien dices, para "recoger los pedazos" a nuestro propio ritmo.
Tienes mucha razón con lo de la espera: no es el tiempo lo que agota, sino la incertidumbre del "quizás". Es esa falta de certeza lo que drena la energía. Pero leerte me confirma que escribir aquí es, efectivamente, una terapia poderosa; no solo por el acto de drenar, sino por encontrar ecos tan empáticos como el tuyo.
Gracias por ese abrazo virtual y por entender que, a veces, solo necesitamos ser escuchadas sin juicios ni manuales de instrucciones. Valoro inmensamente tu compañía en este momento difícil.
¡Un abrazo enorme de vuelta y gracias por desearme esa paz!
